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HATUEI  I  NAYA.

-TU boca es dulce, risueña i pura Como la fuente de la colina, Tan suave i grata tu voz divina Como el susurro del platanal: Negra melena, brillantes ojos, Graciosa frente, redondo cuello, Tus manos breves, tu rostro bello, Como un pimpollo del yareyal. Mas hechizera que la paloma Que junto al lago feliz dormita, Airoso i leve tu cuerpo imita Flecsible rama del sabicú: Tú tan brillante como el cocuyo, Tan olorosa como el guayabo, En sus florestas, Guacanayabo Otra no tiene como eres tu. Me es grato verte sobre la roca Que está debajo de las palmeras, Verte del Yara por las riberas Si murmurando sereno vá: Ven, i cruzemos sobre mi guáiro, A los impulsos de la corriente, A nadie temas, porque es valiente HATUEI, Casique de Guajabá.- -Te vi en combate con un Caribe, Tomas el arco, i aguda flecha Silbó en los aires, partió derecha, De parte a parte lo atravesó: Otro te hiere con dura maza, Fiero i airado como la muerte; Pero lo ahoga tu brazo fuerte... ¡I desde entónces te adoro yo! Como tatagua que por las noches Busca las luzes en vagos jiros, Busco tus ojos, i mis suspiros A las orillas del Yara van: Sí yo soi pura como las aves, Tú eres ardiente coma la llama, Si soi mas bella que la cayama, Tu eres mas fuerte que el caguairán. ¡Guai de mis sueños i mis amores! Por tí, ¿qué vale me sacrifique? ¿Qué vale, Naya, noble Casique, La pobre bija de un Sibonei? I tú tan grande, tan valeroso, Que fiero luchas i no desmayas, I en las Caribes i en las Yucayos Corren las glorias del indio Hatuei.- -Nada me queda de mi fortuna, Perdí mis puros, brillantes cielos, Perdí la tierra de mis abuelos, Perdí loa sombras de mi batei: Dejé mis bosques i mis vasallos, =Oh! no es posible que los recobre, Yo te amo, Naya, yo soi tan pobre Como la hija del Sibonei. Dejé llorando mis bellas hijas, Dejé mis padres i mis hermanos, En bosques, selvas, montes i llanos Quedó esparcida mi indiano grei: Formé de guano tosco bohío Bajo estas verdes enredaderas, I voi del Yara por las riberas Como la hija del Sibonei. Mi senda alumbre, preciosa Yírjen, De tus miradas la llama pura, Como el cocuyo la noche oscura Desde los ramos del yamagüei; -Ai! en los mares de mi existencia, No hai una ola que no me arroje, Solo me mira, solo me aeoje La pobre hija del Síbonei.- -Tú no eres rico... ¡grata ventura! Como a los jenios amarme puedes; Bellas piraguas, preciosas redes, No es lo que busca mi corazón. Si aquí no hallamos hermosos bosques, Vamos lijeros como es el rayo A la provincia de Cayaguayo, A la provincia de Maniabon:- -¡Naya! Me queda mi ardiente brio A quien no pone ninguno raya, También me queda mi pura Naya Que tras mis pasos alegre vá: Me quedan arcos i agudas flechas, Me queda el guáiro donde navego, A todas partes valiente llego, Que soi Casique de Guajabá.- -Ya es tarde: vamos a los bohíos, Ya están mis padres en la floresta, Venzamos pronto la orilla opuesta, Tras de las lomas se oculta el Sol; Las sombras llegan a las montañas, Las sombras cubren el horizonte, De roca en roca, de monte en monte Oye los sones del caracol.- -De nubes negras rodando parten Los roncos truenos que airados rujen, Jimen las seibas, los cedros crujen... Sonriendo vamos nosotras dos. El rayo brama sobre mi frente, El agua lucha con mi piragua, No temo al rayo, no temo al agua... Firme i sereno me mira Dios. La noche llega i en la espesura, Siniestros silbos alza el guabáiro, Corramos, Naya, sobre mi guáiro, Ya llega el soplo del huracán: Que no nos hunda bajo las olas, Pues no respeta si corre i brama, Ni a tí mas bella que la cayama, Ni a mí mas fuerte que el caguairán. Mas... se retiran las tempestades. Vierte sus rayos la blanca Luna En las sabanas, en la laguna, En el atoje i en el copei: Todo aparece de luz bañado, El cedro, tel pino, la pitajaya... ¡Viva la tierra, querida Naya! ¡Víva la patria del Sibonei!

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