Por Dios que Cansa

	Por Dios que cansa
	Tanto poetín que su dolor de hormiga
	Al Universo incalculable cuenta.
	¿,Qué al mar, qué a los pilares de alabastro
	Que sustentan la tierra, qué a las cumbres
	Que echan el hombre al cielo, qué a la mole
	Azul que enrubia el Sol, qué al orbe puro
	Donde se extingue en pensamiento el hombre
	Y el mundo acaba, acrisolado, en ala,
	Qué al festín de los astros doler puede
	Que porque a Francisquín prefiere Antonia
	Un recio Capitán, Francisco, llore.
	¿Que engaña Antonia? ¡Antonia siempre engaña
	A mi bardo enjuto por un Marte recio!
	¡A ver, pintores (míos), pintadme
	No con alas a Amor, y flecha activa,
	Sino como es ahora, desnudillo,
	Sí, spre. desnudillo, mas sin alas
	(Aplicados a un trozo de carne)
	Flotando al aire en una jaula de oro
	Colgado de las puntas de un bigote:
	¡De un bigote feroz, capitanudo!
	Cuando se duerme Antonia, vuelve al día
	Soñando aún, muy pálida de gozo,
	Hondos los ojos y húmedos los labios,
	¡Que le han envuelto al cuerpo un gran bigote!
	¿Quieres vivir, Antonia? - así Francisco,
	Ya bien ganado el pan le preguntaba,
	¿Quieres vivir conmigo en esa estrella?
	Y Antonia, perfilándose el sombrero,
	Sí, Francisco, le dijo, si hay bigotes.