La Rosa - Cruz

	Yo lloro - es verdad que lloro
	Mirando a tanto tesoro
	De arte que a mis ojos pasa;
	¡Siempre tan pobre el decoro!
	¡Siempre mi fortuna escasa!
	Por soberbia no lo digo;
	Pero no llega a mi puerta
	Ni un amigo:
	Parece una casa muerta,
	Húmeda, hueca, desierta:
	¡El deber está conmigo!
	Mas en la casa de al lado
	Todo es ruido, gala, prado
	Verde, jardín oloroso:
	¡Oh, vecino afortunado! 

	Su salón es numeroso
	Y su hijo muy regalado,
	Y a él no le dejan reposo:
	¡El placer vive aquí al lado!
	Y yo, que siempre sonrío,-
	Y abro, con este amor mío
	Ciego, mis brazos - me quedo
	Solo, abrazando el vacío.
	¡Tienen miedo!
	¿,A qué viene?
	A buscar a quien no tiene
	Carroza en que pasear,
	Buen beber ni buen yantar,
	Ni se sabe que almacene
	Bien alguno
	¡Ah importuno!
	Más que un corazón honrado
	Decidido
	A morir en el olvido
	Antes que morir manchado.
	Hoy son las conciencias anchas
	Y pasea
	Todo el mundo con sus manchas:
	¡No recrea
	Eso de ver a censores!
	Y, aun si callan,
	Los honrados
	Con su silencio batallan:
	¡Y molestan! - son soldados
	Utiles, en el vivir
	Silencioso, en el morir
	Humilde, en el sonreír
	Doliente, hasta en el callar
	¡Los honrados
	Son muy útiles soldados!
	De manera
	Que aunque por mi vida entera
	Hoy no me vengan a ver,
	Y a bosque dejen crecer
	De mi umbral la enredadera,-
	¡No me importa!
	Esta vida es triste y corta,
	E irán luego
	Cual gente friolenta al fuego,
	Luego que el mío sucumba,
	A visitarme a mi tumba: -
	Y yo que siempre sonrío,
	En mi seguro aposento,
	Todo mío,
	Sonreiré entonces contento:
	Y se verá en derredor
	De mi sepulcro un vapor
	Como de mirra y de luz,
	¡Y una flor
	Nueva se abrirá en la Cruz!
	 

 

Martí se refiere a esta composición en una carta a Gonzalo de Quesada y Aróstegui, fue leída por primera vez en la Nochebuena Martiana, en Remedios por los Grupos Infantiles José Marti, el 27 de enero de 1932. El nombre de la misma fue puesto por el doctor Juan Pérez Abreu y Gonzalo de Quesada y Miranda.