Ayer una voz del cielo en mi pecho resonó: - ¿Viste un ángel en el triste suelo? y respondí que no. Más tarde te he conocido, y al conocerte, te amé, y en raudales de amor se han embebido mi esperanza y mi fe. También una voz del cielo hoy ha resonado en mí: - ¿Viste algún ángel en el triste suelo? ¡y respondí que sí!