A la señorita Cocola Fernández ¿A quién, pluma cansada, Escribirás? ¿Quién cuida De mi muerte o mi vida, Ni qué vale en la tierra estremecida De hambre y espanto una existencia honrada? Lo que vale - doncella En cuya alma gentil hay luz de estrella - Es tuyo, y va a tus pies; no hay en las arcas De los del áureo Oriente Magníficos monarcas, Corona digna de tu casta frente: Ni en las tiendas famosas Que venden maravillas, Las hay como tus pies, ni he de enviar rosa A quien las lleva en alma y en mejilla.
Nueva York, 1880