I Las aves adormidas Que bajo el cráneo y bajo el pecho aliento Como presagios de futuras vidas, Aleteando con ímpetu violento Despertaron ayer,- a la manera Con que el loco desorden de la fiera Copia airado el océano turbulento, Trasponiendo espumante Las rocas, presa de su hervor gigante. II La voz se oyó de la mujer amada, Habló de amor con sus acentos suaves, Y las rebeldes aves En trémula bandada, Las alas que su cárcel fatigaron En mi cráneo y mi pecho reposaron, Cual Rojo mar en los ardientes brazos De Egipto se desmaya, Fecundando con lánguidos abrazos Las calientes arenas de la playa.
José Martí
Revista Universal, México, 22 de Junio de 1876