A Enrique Guasp

En su beneficio

	El genio es la encendida
	Llama que en el poeta estrellas brota,
	Y da a las sombras en el lienzo vida,
	Y el alma en los espacios adormida
	Forma de un sueño, timbre de una nota,
	Es ráfaga brillante
	Que ilumina de súbito y esplende;
	Libertad, presunción, todo lo amante,
	Redime, alumbra, prende:
	Es lo eterno gigante
	Encarnado en el hombre en un instante
	En que del alto cielo se desprende.

	¡ Y en el proscenio, cuánto
	El genio acrece! cuando airado estalla,
	Cuando abre en nuestro amor fuentes de llanto,
	Cuando empeña batalla
	Entre el pálido crimen y el divino
	Perdón - allí concluye lo mezquino,
	Y el genio hermoso claridad derrama;
	Y ora con Sancho desgarrado implore,
	Ora mate en Maurel, ora devore
	Al fiero Hamlet vengativa llama,
	Se llora ¡siempre es bueno que se llore!
	Se sufre ¡así se ama!

	Y en público y actor el mismo fuego
	En las venas la sangre precipita:
	Hermanos forja el entusiasmo ciego:
	Con el actor el público se agita:
	Elévanse a la altura
	Aromas del espíritu escondido,
	ora en vapor de lágrimas, o en dura
	Reconvención que el cielo ha merecido,
	O en lazo suave de aromosas flores,
	Cendal de sueños, y collar de amores;
	Con ellas quiere el que en felice día
	Vio por tu genio su creación realzada,
	Ornar la frente que dejó Talía
	Con hojas de laureles coronada.
	Desciña el Hamlet inmortal la torva
	Corona de dolor, que en triste empleo
	Hacia la tierra su cabeza encorva:
	De sí desprenda el funerario arreo;
	Preste el verde laurel cuello obediente,
	Y del mérito y lauro el himeneo
	Publique aquí la coronada frente.
	 

José Martí

México, 26 de enero de 1876


'Dedicados por Martí al actor y director teatral español, su amigo Enrique Guasp de Peris, fueron leídos en la función celebrada en su benéficio, el 26 de enero de 1876, en México.